Esta ya no es mi guerra
Durante 12 años, alguien, que estaba a 16 créditos de docencia anual, decidió por mi, sin consultarme previamente, que lo mejor para mi era que pasara de 21 créditos a 32 y aumentara en un 50% mi productividad, por su pura decisión soberana. En las nuevas condiciones, donde se suponía que tendría que haber dado "sólo" 24 créditos al año, alguien decidió que yo tenía que impartir cada tres años la docencia que en las nuevas condiciones, otros profesores impartían en 4 o incluso en 6. En 12 años tuve que impartir la docencia de 16. A nadie le importó y, salvo uno o dos créditos de limosna, nadie de la dirección de la universidad movió un dedo por ayudarme. Cuando, por fin, por solidaridad de mis compañeros de departamento, pude obtener otro sexenio para poder salir del pozo de miseria en el que me habían intentado sepultar para siempre, justo ese mismo año, por fin, cambian la legislación y ese sexenio me coloca en el mismo sitio en el que también colocaron a todos los que está...